
Dentro de Dadá Max Ernst había organizado una exposición en 1920 que no fue desempacada y realizada hasta 1921. Al descubrir las obras, los surrealistas se identificaron con los collages de Ernst. Así, es posible que viesen en Ernst al artista capaz de desafiar a Picabia, que era en opinión del público parisino la encarnación del Dadá, pero cuya mezcla de nihilismo y cínica mundanidad, molestaba a Bretón que quería escapar de las influencias del dadaísmo.


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