
La instauración
de los Salones Oficiales fue un intento de persuadir a los artistas de
corrientes que fuesen en contra de lo oficial, para de esta forma integrarlos
dentro de un arte oficial que imponía su propia estética y que no dejaba exponer
nada más que lo que los académicos aceptaban como válido.


Los
impresionistas, basados en los estudios sobre la visión y la descomposición de
la luz, consolidaron ese desplazamiento del interés del arte oficial hacia
otros modos de representación.
A pesar de
todos estos intentos de ruptura, el cambio definitivo se produjo a través de
una crítica despiadada a un sistema occidental que había llevado a cabo injusticias
sociales como la Comuna de París de 1870. El artista, en una posición decididamente
individual, investiga nuevas formas de representación a través de la evasión.
La evasión en la época, evadirse de lo occidental es un fin que persiguen los
artistas. Esta evasión tomará dos direcciones: una evasión interior o, en
segundo lugar, hacia otras culturas.


Estos tres
artistas iban a influir en los posteriores movimientos que se organizan en las
vanguardias históricas. Gauguin en el movimiento Fauve; Van Gogh en los
expresionistas, y, Cézanne en el Cubismo.
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